martes, 30 de diciembre de 2008

Sirena del Viento


Estoy en el limbo de las dudas,

flotando entre opciones,

arañando mi retina

con el vidrio de la culpa.

Estoy como una sirena desterrada, desarmada,

aprendiendo a caminar con la punta de mis alas.

Si antes lo era del viento,

hoy soy el espíritu de tu aliento,

hoy seré tuya,

haré del delirio mi alimento.

Caminaré sobre mis miedos,

sobre tus prejuicios,

hasta demolerlos por completo.

Rasgaré las cortinas con mis uñas

para que entre la luz

y yo pueda salir,

volver a volar.

Y nunca arrepentirme.



- Este poema ha sido publicado en el número 0 de Hebe Magazine.

Próximamente...

lunes, 29 de diciembre de 2008

Las críticas durísimas son las que más agradezco


http://www.larioja.com/20081228/cultura/criticas-durisimas-agradezco-20081228.html

* En la entrevista se dice que estoy trabajando en el primer número de Jamais Vu! pero, como ya sabéis, el fanzine ya esta´ en la calle desde hace una semana. Esta errata se debe a que estaba previsto que la susodicha saliera antes pero, finalmente, no se ha podido publicar hasta hoy.

sábado, 27 de diciembre de 2008

Un regalito

Estoy espesa y sin ideas, embolsando al vacío fanzines Jamais Vu!, intentando estudiar filosofía del lenguaje e inscribiéndome en ofertas de empleo de infojobs, azafatasypromotoras.com, y otras tantas webs de ofertas laborales...
Y en los ratos libres escucho música, y repito las canciones que me gustan. Sobre todo esta, y porque me apetece compartirla, aquí la dejo, para quien le quiera dar al play.

Un abrazo y felices fiestas.

martes, 23 de diciembre de 2008

La hija de Dalila


Luisa nació un catorce de diciembre, entre nieve y niebla, y desde entonces siempre ha estado fría. Fría como la habitación de aquel albergue, fría como el modo en que fue concebida. Sin luz eléctrica, por impago, sin ser buscada. Desde entonces siempre está perdida.
Dalila, su madre, era toda una artista de variedades. Bailaba en un bar donde no había hombres, sino clientes, y las copas, a ella, siempre le salían gratis. Lo que pagaba eran otras cosas mucho más fuertes, capaz de darle vitalidad, que no vida, a cambio de esperma esparcido por su barbilla.
Era de esperar que aquel ambiente fuera su jardín de infancia, la ludoteca de Luisa, la bastarda dividida.
Dividida en dos mitades que rodaban como ovillos de lana de un lado a otro de la barra. Mitades que convergían en intervalos de quince días.

lunes, 22 de diciembre de 2008

Esto es lo que leo, lo que quiero

El jueves tenía que entrar a trabajar a las seis y media. Mi último día (hasta nueva orden) en

Mundo Dulce. En mi bolso había un aviso de Correos y ya eran las seis, pero no me importaba llegar tarde. Podía permitírmelo. Ya había firmado la baja y cobrado el finiquito. Me dirigí a la oficina de Correos y esperé, y esperé.

Dos colas muy largas, donde unos esperaban para enviar y otros para recibir, y entre medio, dando saltos, un niño pequeño que pensaba que estaba allí para enviar la carta a los Reyes Magos o recibir un regalo anticipado de Papa’ Noel. Era lo menos deprimente que había allí. El resto, caras de frío, de impaciencia. Miré el reloj, cómo las agujas estaban cada vez más cerca, en el seis, y me daba igual. No me iba a ir sin el libro.

El libro que empecé a leer la mañana siguiente, en el autobús que me trajo a Logroño, al lado de una señora mayor que olía realmente mal y miraba con desdén la portada, como si tuviera algún derecho a opinar qué debo y no debo leer.

Un vejestorio desdentado se me acerca sigilosamente. Va tan mamado que apenas puede enfocar la vista. Su sexto sentido le dice que soy del sexo femenino. Eso es todo lo que necesita saber. Me pregunta cortés, tímida y patéticamente si me gustaría bailar. Por pura perversidad, le digo que sí. Me pone una mano peluda y sudorosa en la cadera. Pongo una mano, casi sin tocarlo, sobre su hombro. Esta´ empapado de residuos tóxicos. Se pone a tararear en voz baja la canción mientras unas lágrimas mudas le riegan la sucia cara, surcando profundas grietas, pústulas hundidas que infestan sus mejillas. Me imagino que es Bukowski. No andaba muy lejos. Por lo que sé, también él tiene una extensa recopilación de reflexiones de viejo amargado, que guarda en una carpeta ajada en el hotel de paso que posiblemente llamaba su hogar, al otro lado de la calle, cerca del puesto de perritos calientes Nathan’s Famous. Huele a años de comer mal, a alcohol y a sexo solitario. Siento cierta perversa compasión por él. Me doy cuenta de que la única diferencia entre él y yo esta´ en un mal paso de más. Un pago de alquiler menos. Quedarse sin trabajo demasiado pronto. Un desengaño amoroso de más. Y demasiada priva. Casi me entran ganas de acompañarlo a casa. Invitarme yo misma. Limpiar su viejo cuerpo estropeado. Cortarle el pelo, darle un afeitado. Hacerle la manicura. Prepararle el desayuno. Masajear sus pies llenos de agujeros. Se termina la canción. Desisto de mi demente fantasía, me disculpo y me meto en los lavabos de señoras. El revulsivo que necesitaba para acabar de disipar los últimos vestigios de mis ilusiones de ser la Madre Teresa: el único retrete que hay en aquel tugurio esta´ todo embadurnado de vómitos y mierda resecos.

Lydia Lunch.

Paradoxia. Diario de una depredadora.

domingo, 21 de diciembre de 2008

Muchísimas gracias a todos...

Homenaje y agradecimiento a todos los que han colaborado en el primer número del fanzine independiente Jamais Vu! editado por Daniel Tudelilla y Javier Triviño.

Música: I just wanna have something to do, versionada por Garbage

sábado, 20 de diciembre de 2008

Ya pasó todo...

Soy tan tímida que me doy un poco de asco, pero sobreviví, me lo pasé genial (aunque todo, siempre, se puede mejorar) y me acabé emborrachando a base de vodka con lima y cantando canciones de Barricada en el Galicia, que ya iba siendo hora. Joder, tanto tiempo sin venir a Logroño...
Logroño, este año con menos luces de navidad. Ni siquiera hay en la calle San Antón. Y no es que me importe demasiado, sólo me extraña, la siento extraña, a Logroño, y me siento extraña aquí. Ya no lo veo como mío. Pero qué tontería: nunca lo fue, por eso me fui. A veces tiendo a olvidar las cosas.

Muchas gracias a todos los que vinisteis a la presentación. Y quienes no pudistéis venir, si queréis un Jamais Vu!, enviadnos un mail con vuestra dirección de correo a jamaisvufanzine@gmail.com

Espero que os haya gustado el fanzine.

martes, 16 de diciembre de 2008

Cambio de última hora...


La fiesta de presentación del fanzine Jamais Vu! sera´

el viernes 19

a las 20:30h

en el café La Luna
(C/Bretón de los Herreros, 56, Logroño)

Espero que este cambio de última hora no os impida venir.

viernes, 12 de diciembre de 2008

Muerte de una Diosa

cálculos renales


Me partieron en dos con poco cuidado, para llevárseme cada uno por su lado. El resto, las migajas, se quedaron por aquí y ahora corretean y buscan como andróginos. Se retuercen a fuego lento y se apochan entre cebollas, sumergidas en aceite. Mis migajas se entretienen rodando por el suelo, penetrando entre tus uñas, pegándose en tus ojos. Mis migajas, lo que soy, sólo son tus legañas, las legañas de tu resaca, las legañas que cierran tus ojos cada mañana. Yo, ahora, soy tu super glue 300 aunque te folles a mi media mitad, lo que te tocó llevarte en esa rifa. Yo, hoy, soy, el premio de la tómbola. El perrito piloto que suele sollisparse en poliespán.
Mis códigos son cifras de cuatro en cuatro, de seis en seis, de cinco en cinco. Precios bajos, porciones de cariño en papel morado.
Tus posturas son serruchos oxidados que me parten. Tu sierra son enjambres de telefonía, cables negros, cables blancos, lucecitas de colores enroscados en metacrilato. Tus jugadas a tres manos son la cofradía de las bajas pasiones procesando por la línea alba, bajando por mi vientre. Mi monte de venus es una parte de esa cordillera que ya no tiene piedras, sino cálculos renales.
Y mentimos, nos mentimos, y forramos los cortes con tiritas preescolares.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

mis Musas, mis Putas (Dedicado a Vara)


Paola superpone circunferencias entre la línea de sus ojos.
Negra.
Se entretiene posponiendo compromisos
que la puedan alejar de su vida palaciega.
Paola engaña, seduce y traduce
a sus intereses todo aquello que le suene a represalia.
Se pinta los ojos, los labios
y hasta las uñas de los pies,
porque incluso en invierno tiene suficiente calor
como para calzar sandalias. De tacón.
Paola carece de intuición, porque ni siquiera es femenina,
aunque alguna vez la educaron para serlo.
Por lo menos, mujer.
Desparpajo no le falta
aunque no tiene, para nada,
sentido del humor. Pero tiene
un par de tetas que centran
en ella toda la atención.



Raquel moja sus labios en café,
reduce los imperativos a condicionales
y se arranca con fruición los pelos que le sobran.
De su vergüenza.
Es menuda y simple como un yoyó,
y da tantas vueltas que siempre termina
en el mismo rincón.
Raquel pretende beber vinagre
para machacar a la competencia del este,
sin saber que así sólo logra
menguar, empequeñecer, ser cada vez más
transparente.

Amanda rompe a llorar
porque no le quedan la´grimas.
Se corta las puntas del pelo
aunque se lo vuelve a quemar
con tanto tinte. Ha sido rubia,
morena, pelirroja, pero siempre,
siempre, igual de sinsustancia.
Sus labios son tan finos que parecen blancos,
como la piel de Raquel,
y el lunar del que presume sólo es
un tumor en ciernes.

Loreto
se derrite
cada vez que viene a verla el ex novio de Paola.
Le promete muchas cosas
y prepara baños de leche de cabra,
como a las reinas. Como todas, sueña
con la palidez, aunque Paola suele
hundirse en miel.
Loreto es una escalinata estrecha,
un poste eléctrico sin luz, una enredadera
de metal impenetrable.
Suele subir a lo más alto
para volver a caer.
Y volver a subir. Y caer.


Sylvana
perdió un zapato
el día de su veinte cumpleaños.
En su lugar encontró un billete a España
y ahora es compañera de Amanda
en un burdel.
Aquí no hay corsés ni lencería fina como en los años
veinte
Sólo condones baratos y ropa de Pimkie.
Sylvana suena como un cascabel que ha perdido el aire, se restriega como las gatas contra los muebles de madera. Sólo quiere arder, como cualquier otra.
Se despierta entre pelo púbico que no es suyo y se esconde tras una botella de vodka de marca desconocida. Como los condones.
Se retrotrae de frío hasta convertirse en un jirón y se arranca mechones de pelo si la dejan insatisfecha.


Erika
no sabe que como a Amanda, le sobran planes a su poco tiempo.

Erika sustituye su sangre por absenta, por semen su saliva
y logra descambiar cada noche sus pensamientos
por un poco de cocaína.
Erika fue siempre vieja, incluso antes de llegar ya había caducado.
Erika se quiebra siempre que la besan.
Erika muere si Amanda ha llorado.


Ilyena
es virginal cuanto más puta se vuelve.
Pierde la cordura si viste de blanco,
Si fuma negro recupera la cordura, aunque no por mucho tiempo.
Se deja comer por fuera, por dentro,
Todos los sentidos,
Si aún le queda alguno.
Ilyena es dómina cuanto más sumisa se vuelve.
Alguien le cambió el alma en el momento oportuno
Por un puñado de dinero.
Ilyena sólo tiene espíritu cuando viste de blanco.


Elena
busca un padre en cada cliente.
Busca un protector, un educador,
Un confidente.
Busca un abrazo, un apoyo,
Alguien que la valore.
Pero ninguno le da eso.
Ellos sólo buscan sexo.
Se aburre, se cansa de decir “no” a ciertas cosas,
Los abandona.
Cada vez se siente más sola, más desprotegida,
Menos querida.
Hasta que vuelve otro con una carta de amor
Y una sonrisa.


Cristina
se recoge el pelo con mil horquillas
Que parecen tirar de su mente,
De su cerebro,
hasta provocarle aneurisma.
Cristina aspira a ser contorsionista,
Aspira a poder plegar su cuerpo
hasta poder esconderse y estar
al acecho. Cristina, como Erika, fue mayor
de edad
mucho antes de que practicar sexo con ella
entrara dentro de la legalidad.



Lucía
corrompe su pelo en mil envidias,
Sus ojos en mil rencores
Se tiñen de rojo, como cada hebra de su pelo.
Sus labios, también carmín,
Son la ira más pura, siendo ella
Siempre
La más puta
De las que habitan el burdel.


Mercedes
tuvo lo que quiso
Cuando vivía en Ecuador,
Pero un día el narcotráfico no jugó a su favor.
Mercedes es una pelota de pimpón.
Los clientes son palas, sólo causan dolor.
Mercedes tuvo lo que quiso,
Ahora lo que tiene es para consumo propio.
Su cuerpo un instrumento de intercambio,
Una moneda que ha perdido su troquelado.



Valeria
es, sin duda,
La única que merece la pena.
Tuvo un novio porque la compró.
La quiso tanto que un día ella
Escapó.
Decidió flotar como un fantasma,
A lo largo de toda la avenida,
Poco a poco fue perdiendo fuerza, hasta rozar sus pies contra la acera y estigmatizarse como una santa.
Frente, cuello,
Pies y manos.
Valeria no necesitaba,
Como lo necesitaba Ilyena,
Travestir su alma de blanco.
Ni como Merecedes, fumar cocaína
Para recuperar su vida.

Valeria también perdió un zapato, fue alambre de espino y ahora es un rosal silvestre,
Cubierto de pájaros.
Valeria nació para ser poetisa
Leía versos de Lorca
Aunque sus clientes no lo pedían.
Valeria no tragaba el humo al fumar,
Y sus ojos se alimentaban de sal,
Y sus labios,
de polla rancia.

Valeria era niña, cuanto más se lo pedían.
Valeria era la calma,
La efervescencia en un vaso de agua,
Valeria era pureza cuanto más se enjuagaba
De agua bendita en cada baño de hostal.
Como si fuera un acetre
Actualiza su alma
En sucios retretes.

La puta a la que quise,
La que se fue,
La que compré,
La que lloré
Y aún lloro

La puta a quien por quererla mandé al infierno.

martes, 9 de diciembre de 2008

Fuera de lugar (Mandy goes to med school...)



Cuando éramos jóvenes, mucho más que ahora, si es que ahora lo seguimos siendo, encontramos un gato muerto en el patio del colegio. Su estado se asemejaba al que mi gato tendría si, en lugar de hacer caso a mi abuela, le hubiera tenido en brazos mucho tiempo cuando era pequeño. Entecado, eso es. El estado de aquel gato muerto. Su hocico, tan seco, deforme y arrugado como un chicle de fresa, como aquellos malísimos chicles de fresa que venían envueltos en pegatinas de Compañeros, los Pokemon o alguna película de la época como Anastasia o Titanic. Esos chicles tan duros, tan rosas, que costaban cinco pesetas y que la Mari nos solía fiar. Me debes cinco pesetas, decía la muy tacaña. La Mari tenía una tienda, que se llamaba “Mari”, en frente del colegio. En el letrero ponía “Librería Mari”, pero la verdad es que aquella mujer vendía de todo menos libros. Vendía, sobre todo, peonzas, tiras, chicles y meones. El hocico de aquel gato era así, como uno de aquellos chicles que plagaban el suelo del porche donde nos apretábamos cuando llovía, donde un día encontramos un preservativo (profiláctico, condón) usado. Recuerdo aún, como si fuera ayer, llegar muy pronto una tarde, a propósito, para sentarme en los escalones del porche y estar con Adrián, que me llevaba tres años y siempre iba pronto porque no le aguantaban en casa. Adrián me dijo: hay un condón ahí. Yo no tenía edad para saber de su existencia y cuando lo vi, ahí tirado, lleno de una sustancia asquerosamente pegajosa le miré y me reí, y aunque no tuviera edad de saber muchas cosas, pensé, como haría hasta hace relativamente pocos años: por qué coño no me besas. Y él me dijo: Eso es lefa, pero no le digas a nadie que te lo he dicho yo. Y me quedé mirando aquel trozo de goma ennegrecida, putrefacta y aquel contenido pringoso cuyo nombre me había sido desvelado como un secreto.
Seguro, dijo Paula, que lo ha matado Adrián. Metió sus manos de niña en la bolsa de risketos sin quitar la vista del gato muerto, y se tiñó las uñas de un naranja radiactivo, como las mías. El gato, que en su día debió de ser pardo pero ahora apenas tenía pelo y la carne que dejaba ver era de un tono tan pálido como la plastilina morada cuando se seca, tenía los ojos abiertos hacia el poste de la luz donde Paula, Sara, Lidia y yo escribimos nuestros nombres con boli bic, y por su boca desdentada entraba un sarmiento que salía por un orificio rosado y prominente. El sarmiento, como parte del animal, como un rabo rígido, manchado de coágulos de sangre. Y su rabo, el natural, sin pelo, desollado, partido en dos. Bajo él mala hierba. La mala hierba de siempre, reseca, amarilla a veces, embarrada casi siempre; sobre la cual jugaban al fútbol los chicos, que siempre nos decían quitaros de en medio cuando nosotras pintábamos en el poste, ignorando que el único fuera de lugar en aquel patio era ese: el poste de la luz donde, seguro, aún siguen impolutos nuestros nombres.

domingo, 7 de diciembre de 2008

GRaN FIESTa DE PRESENTaCIÓN JaMaIS VU!


aviso importante:

fiesta de presentación del fanzine independiente Jamais Vu!


Café Maltés (Bretón de los Herreros, 62 Logroño)

19.12.08 a las 21:30 horas.




Sobra decir que esta´is todos invitados/obligados a venir...

viernes, 5 de diciembre de 2008

Entre líneas

Veo mis dos líneas amarillas deslizarse…

Ella me gusta ahí sentada con su pelo aloque despeinado,

porque me está mirando a la espera de entrar en el baño.

Y desaparece tras mis líneas amarillas, dedicándome una sonrisa.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Generación Bloguer es...

...la Primera Generación de Poetas a caballo entre los medios impresos en papel y las herramientas digitales de Internet.

La manera de recogerse el pelo. Generación Bloguer

Antología de David González, donde recoge 13 poemas de 13 poetisas españolas contemporáneas y que será editada el año que viene por Bartleby Editores.


Soy la primera en gritar que estoy harta (hartísima) de tanta antología de poetisas, de literatura escrita por mujeres. Que si las pandoras, las rusas... Como si nos tuvieran que dar de comer aparte. Míralas que monas, que escriben. Bueno, pues lo dicho, que estaba harta y así lo hice constar en el blog de Xen.
Pero... qué ilusión me ha hecho encontrarme esta mañana con esto:

lunes, 1 de diciembre de 2008

Russian Red, One little plane y Choke...

Viernes: One Little Plane y Russian Red en Sala Borja (Valladolid).

Muchos flequillos a un lado, corbatas, gorros y gafas de pasta… Es la fiesta de los maniquíes.

Lo único auténtico ahí dentro fueron Russian Red y One Little Plane y la actitud tímida y natural de las cantantes.

Creo que estoy exagerando y generalizando demasiado. Volvamos a empezar…


One little plane no interpretaron canciones: crearon un ambiente casi onírico con su música. Un sueño al que nos adentramos desde Rise. Y cuando Kathryn se equivocó en una canción, dio pataditas en el suelo como una niña y volvió a empezar colorada, me enamoró.

Y qué decir de la actuación de Russian Red…

Cuando logró ponernos la piel de gallina al versionar el tema “Llorando” (aunque ella lo interpretó en inglés). Sí, “Llorando”, la canción de una de las escenas más perturbadoras e inquietantes del cine.

Cuando se ruborizó por no acordarse de la letra y el soplapollas de turno encendió de pronto todas las luces, dejando ver el rostro sonrojado de Lourdes, que literalmente salió corriendo del escenario como si con las luces una fuerza superior hubiera gritado SILENCIO y todo aquel sueño se hubiera roto por completo (como en Mulholland Drive), todos volvimos a la realidad, el vello dejó de estar tenso y salimos a la calle para descubrir que seguía siendo noviembre y no había dejado de llover.

Sábado: Asfixia.

Para una (amante) lectora de Palahniuk como yo, la adaptación cinematográfica de Asfixia resulta bastante light, pero no por ello floja ni mediocre. La verdad es que la película de Clark Gregg es fresca, divertida y cuenta con las destacables interpretaciones de Sam Rockwell y Anjelica Huston.

Sí son mediocres, todo hay que decirlo, los flashbacks. En la novela de Palahniuk la infancia del protagonista se presenta como una historia paralela a la trama principal, siendo bastante importante para entender la forma de ser y actuar de Victor. Pero en la película el pasado queda bastante desdibujado, convertido en simples flashbacks que se abren y se cierran de una forma bastante cutrecilla.

La única conclusión que puedo sacar es que fui con los prejuicios propios de quien se espera una adaptación cien por cien fidedigna de uno de sus libros favoritos. Esos prejuicios que a lo largo de la hora y media que dura el film hacen que te preguntes por qué han desechado ciertas partes, por qué han incluido otras y por qué han suavizado tanto el final. ¿”Metedura de mano” del productor? Seguramente.

Pero bueno, la verdad es que salí bastante contenta del cine. Tal vez tuvo que ver que en la escena final sonara Reckoner (¿y cuándo no dejan buen sabor de boca Radiohead?)

Sólo os digo una cosa: Si no os habéis leído el libro, hacedlo después de ver la película. Os gustará mucho más. Y digo mucho más porque, al menos en mi caso, me gustó bastante, y creo que a todo aquel que se ha leído el libro también va a parecerle buena, sobre todo si deja los prejuicios y el recuerdo de las grandes descripciones de Palahniuk en la puerta del cine.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Yo le di chuches a Zahara


Durante esta semana recibí una petición de amistad en Myspace. Porque sí, tengo de eso, aunque no suelo utilizarlo. Para qué engañarnos: prefiero Blogger.

Quien quería ser mi “amigo” era Zahara, para cuyo concierto tenía (y tengo) la entrada número uno. Podéis haceros entonces una idea de la sorpresa que me llevé. Zahara, la cantautora mandarina, aquella que regala dulces en los conciertos, tal vez para endulzar esa tristeza que envuelve a uno cuando escucha temas suyos como piscinas en verano. Ella me había enviado una “petición de amistad”.

A partir de ahí comenzamos a enviarnos mensajes a través de Myspace. Nada del otro mundo, sólo que al decirle que trabajaba en una tienda de dulces, ella me respondió:

Si me llevas chuches me da un ataque de felicidad histérica alli mismo!
jajajaja
en serio!:)
oh!
Z

Así que esta tarde, en un momento de poco jaleo en la tienda, me puse a llenar una bolsa de gominolas. Corazones, besos, ositos, huevos, conos, fresas… mi pan de cada día.

Y a seguir con las pipas, con los tardíos que a última hora vienen a comprar el pan, y una chica que me pregunta “¿pero no tenéis cebolletas con sabor a anchoa?” hasta las nueve y media, que viene Sara a buscarme y nos vamos un poco más allí: al Café Teatro.

Nos regaló su simpatía, su sentido del humor, su imagen de niña, de inocencia, en su mundo de piruletas y letras amargas, tristes, y, en momentos, hasta desgarradoras. Un ambiente cálido y agridulce, cargado de contrapuntos, de sonrisas entre canción y canción; canciones cargadas de sentimiento (que no sentimentalismo) que en alguna ocasión terminaba alejada del micro, desahogada en gritos más agónicos que melódicos. Simplemente estremecedora. Simplemente, genial.

Una voz tan dulce capaz de decir cosas tan duras.

Al terminar de cantar con las ganas no pudo evitarlo y lloró.


Y yo, sorprendiéndome a mí misma, sorprendiendo a mi timidez, me encuentro en primera fila ofreciéndole el kilo de gominolas, esperando poder cambiar esa tristeza por un ataque de felicidad histérica.

Abre la boca soprendida, como una niña, muy agradecida.

Y Sara diciéndome las tres palabras que más veces he oído a lo largo de mi vida: ¡qué roja estás!

Y Zahara con un pañuelo y alguna lagrimilla. ¡Me han regalado chuches!.

Sólo espero que ese detalle fuera en parte el causante de la alegría que le invadió a continuación, cuando cantó Chico Fabuloso.



Piscinas en Verano:

(Y que algún día, por qué no, diga: Una vez, en un concierto, la niña de las naranjas me regaló un kilo de chuches.)


*La foto es obra de José María Rodríguez.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Desengaño secundario.

So pretty in white
Pretty when you're faithful
so pretty in white
Pretty when you're faithful
When you're faithful

Siento estallar mis pechos desde el fondo del sostén, el corazón ha menguado desde que te conocí. Se ha hecho pequeño, como un fruto seco, una pasa, un piñón. Fruta escarchada envuelta en chocolate. No, en yogurt. Pero mis tetas han crecido, mucho, mucho. No me caben aquí, tengo que quitarme el camisón. Tus ojos son marrones, o grises, o ambos colores. O ninguno. Tanta oligofrenia en almíbar, muchos riesgos insanos de pretenciosa soledad, de poetas inconclusos, de presos incompletos, de mi ego incomprendido. De tus labios y tus besos de cartón pluma.

De las alas de mi apéndice, de las vértebras garrapiñadas, de la silueta que aún queda en mi pared aunque te fueras.

Y mis pechos a punto de explotar, y algo entre mis muslos a punto de brotar, burbujeante. Un niño, un anfibio, un realce genital.


Un bastardo, un hereje, un heterónimo,

un dos por uno.

Esto es sólo un anticlimax, un perchero de sonrisas, una elección apresurada...

un canal por donde evacuar las contradicciones.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

martes, 25 de noviembre de 2008

Mundo Dulce

You're the feeling of hurting
More is what
I'm asking for
Little lies cross overboard

Wait for the crying

Love to aim at besides

Lever pulled
Go where you are little pond
Never be seen by your saw

We'll work it out

Now the feelings are right where you saw

Forever is right where we were

Never be clean
Lever pulled
Be where you are


Lever Pulled. John Frusciante.
(Si la quieres escuchar, pincha aquí)

Me piden el regaliz

más negro,

El chocolate más puro.

Yo les mando al final de la tienda y sólo encuentran

Kit kat de chocolate negro. Si no hay otra cosa…

El eye linner corrido bajo sus ojos, el flequillo a un lado,

sus chapas de Tokio Hotel y las zapatillas Conversse.

Son mis hijos, mis herederos, los padres de mis nietos,

El futuro incierto. Lo dicen sus chapas de The Clash.

De fondo suena una canción de John Frusciante,

O alguna de la Joplin.

El disco que mi jefe siempre cambia por los Cuarenta Principales.

Esos niños, adolescentes antes de tiempo, intentando aparentar tener una cultura que no tienen.

Porque mientras canta Frusciante, ellos tararean lo último de Nena Daconte.

Porque aunque luego se pongan ciegos en un bar, ahora están en una tienda de dulces.

Todos somos llamados a nuestro estado natural.

Otro grupo entra.

Pantalones cortos, como bragas.

Medias transparentes y botines,

O zapatos,

Con muchísimo tacón.

Los labios rojos y el pelo muy cuidado,

Sombra de ojos azul, o rosa, o marrón.

Quieren piruletas en forma de corazón,

y un puñado de gominolas.

Ríen. Son hienas disfrazadas,

O pavas disfrazadas de hienas.

Y mi compañera suspirando me dice al oído:

“Ay virgencita, que no se convierta en esto mi niña”.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Enferma de Ego

Quiero desvincularme de todo, volver a estar sola, la sociedad es una mierda.
Quiero que les jodan a todos en su puto ego, quiero emborracharme del mío y herírmelo yo. Que no sean otros gilipollas quienes cuestionen lo que hago. Lo que escribo. Lo que siento.

No quiero medir mis palabras ni mis versos. No quiero pulir, ni corregir, ni maniatar mis impulsos para ganar un concurso literario.
Ni dinero.
Ni reconocimiento.

No me importa nada, si al final no sé si viviré mañana. Ni el otro, o éste. No quiero salir a ampliar mis versos, quiero susurrarlos. Quiero ser voz de conciencia, quiero ser leída en voz baja.
Quiero romper retinas con mi rabia.

Dicen de mí...

http://anal-izada.blogspot.com/2008/11/anal-isis-blog-la-nia-de-las-naranjas.html

Muchas gracias.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Un poema de Isabel Escudero

En tu aliento toco tus arrugas,
esas que no se ven, pero que marcan.

Por tu lengua me voy toda desnuda
haciendo cuentas de tu piel cansada.
Me miras como nunca me miraste,
en cueros paseando por tu cama
no sé si quiero irme corriendo fuera
o si me quiero correr en tu mirada.
Rescate de audaces pescadores
son tus manos que miman mis entrañas:
tierno descanso para los perdidos
alambre de espino para los que hallan.
Rómpeme los mimbres con tus manos,
estos tributos de pobreza y carne,
mira que nos jugamos los abriles
de cama en cama y de tarde en tarde.

(En tu aliento toco tus arrugas, Isabel Escudero)

miércoles, 19 de noviembre de 2008

positos


Me apetece regalarme un suicidio
Una copa de vino

Una locura en un pasillo.

Me apetece recorrerte como las venas a tus brazos,
Y rozarlas con pedacitos de plástico roto.

Quiero morderme las uñas del recuerdo,
De tus recuerdos,
Que son los posos de café
que aún guardo en mis bolsillos.

martes, 18 de noviembre de 2008

crisis creativa.

Recordaries un somni:
transbordadors lluminosos,
un astronauta, un satèl·lit
d'uns acabats horrorosos.

Els oceans i la Lluna,
el teu caràcter és hermètic,
amb la mirada perduda
dins un planeta desèrtic.*.

Hoy es uno de los peores días. Mierda. Todo mierda.

No quiero ir a trabajar, ni a clase, ni a ningún sitio. Hoy sólo quiero llorar hasta desangrarme. Joder.

A saber qué coño me pasa.

Un granito de arena, sobre otro granito, y otro, y otro...

Sera´ que estoy escuchando a Muse. Hacía tiempo. Sí, bastante.

La envidia, la competitividad, y este maldito miedo a ser inútil.

Porque me siento lo peor, la peor. La peor en lo que mejor se me da.

*Robot.
Antònia Font.

Trailer de un relato



Insomnio, aburrimiento, movie maker, chorradas, mars volta, maneras de perder el tiempo en vez de dormir...

http://blogs.larioja.com/awixumayita/2008/6/10/quince-mordiscos

lunes, 17 de noviembre de 2008

Lydia Lunch. Spooky

El Windows Movie Maker siempre estuvo ahí, pero nunca hice uso de él. Hasta hoy.

Podéis ir cogiendo una piedra cada uno para castigarme por lo que he hecho:

2008 - 1988 = 20

En un principio no me di cuenta, o no le quise dar importancia. O yo qué sé.

Hace tiempo que no gano concursos. Tal vez tenga que ver con que hace tiempo que no me presento a ninguno. Qué cosas. La última vez que me presenté a uno fue hace medio año, al Esteban Manuel de Villegas. No era la primera vez que me presentaba a ese concurso: me presenté en dos ocasiones y las dos veces resulté premiada. Pero esta vez se sumaba la cuestión de la edad. Ay, el paso del tiempo. Claro, antes no era tan difícil ganar cuando se competía con chavales de quince años, pero ya con veinte una tiene que entrar en la modalidad de “adultos”.
Presenté
Quince Mordiscos y perdí.

Los ganadores en l
a modalidad “jóvenes” fueron Raúl Gutiérrez Martínez, alumno de Derecho en la Universidad de La Rioja, por su trabajo Valor bajo el sol; y el de poesía para Nerea Fernández Rodríguez, alumna de Filología Hispánica en la Universidad de La Rioja, por su poema Y qué si muero ahora. Ambos nacidos en 1988, como yo. Y me jode tener que decir esto, porque conozco a los dos y, sinceramente, escriben jodidamente bien. Pero no sé qué clase de mérito tiene competir a los veinte años con gente púber-adolescente. Y, ojo, que no quiero con esto desprestigiar a los chavales jóvenes, ma´s bien todo lo contrario. Creo que hay que dejarles paso, como en su día otros nos dejaron a nosotros. Yo también gané concursos a los catorce, a los quince, a los diecisiete. Pero ahora, con veinte, considero que el listón tiene que estar muchísimo ma´s alto. Y creo yo que el jurado del concurso literario Esteban Manuel de Villegas también lo vio así cuando estableció en las bases del mismo que a partir de veinte años hay que presentarse en la modalidad adulta. Aunque, evidentemente, a la hora de premiar se pasó las bases por el santísimo forro de los...

sábado, 15 de noviembre de 2008

150 versos de un tirón

He llegado a casa sobre las diez y media, y después de cotorrerar con una de mis compañeras de piso, me he dicho: voy a escribir esos 150 versos para "Imaginarte”. Nunca antes me había propuesto escribir poesía, y menos aún para presentarla a concurso, pero como el plazo de presentación terminaba a las 0:00h, me lo he propuesto, ma´s que para ganar, como un reto personal.
Es una auténtica bazofia, pero me siento bien por haber conseguido enviárselo a las doce menos cinco.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Un lugar tan común como un parque de atracciones

Pinchen sobre la imagen para verla grande y hermosa:
Dos de mis compañeros del COLMO (José Pablo y Rut) y una del aula Literaria (Nerea), presentan el próximo jueves Lugares Comunes (José Pablo Barrag´an, galardonado con el Primer Premio de Poesía, correspondiente al XIII Certamen Literario de la Universidad de Sevilla) y Parque de atracciones (Ana Gijón, Ana Muñoz, Analía Basualdo, Clara Santafé, Laura Tajada, Nerea Ferrez y Rut Sanz).

jueves, 13 de noviembre de 2008

Si fuera escritor, ¿qué escribiría?

Si fuera escritora recogería todo lo que escribí hasta los veinte y lo tiraría por la ventana o, en su defecto, lo quemaría, para que no quedara ni rastro y evitar así que a alguien se le ocurriera editarlo.

En realidad no me imagino siendo escritora porque no me veo escribiendo una novela. Es cierto que quisiera dedicarme a esto, pero ahora que lo pienso con más detalle y me cuesta tanto decidir qué escribiría, me pregunto si realmente sería capaz de escribir una novela en un determinado plazo cumpliendo, además, las expectativas de la editorial. Sobre qué escribir, si todo está ya
inventado. ¿Una vuelta de tuerca a la literatura erótica, poetizándola al máximo hasta convertir una escena de sexo en un delirio místico como los de Santa Teresa?
Si fuera escritora quisiera seguir en la línea en la que me sitúo ahora, escribiendo relatos. Quisiera escribir libros de relatos y poemas (de verso libre).
Me gusta escribir las cosas que sueño, que suelen tratar -casi- siempre de insectos y un pánico terrible a quedarme sin párpados o sin encías. Quisiera ser capaz de transmitir a la gente, a través de mis textos, sentimientos como la dentera, o mostrarles lo repugnante que puede llegar a ser el ser humano hasta que, por pudor o por vergüenza, decidan tirar mis libros a la basura. Quisiera ser capaz de hacer con la literatura lo que David Lynch con el cine y ahondar en lo más profundo de mi mente para gritar todo lo que no soy capaz de gritar con la voz.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

ya no escribo, sólo escupo palabras

Han escuchado gritos al final de la calle, pero, como siempre, han vuelto a pintar de blanco el salón. Les da por quemar los muebles una vez cada diecinueve meses.
Quieren reinventarse en lugar de irse de esta ciudad. Otro color, otra madera, otro hijo muerto. Procurando engendrar uno nuevo cada dos años. Cada tres muere el mayor, y así sera´
siempre.
Tienen pa´nico al primogénito, al paso del tiempo. A la vejez.
Se alimentan de sus hijos, a quienes mutilan aún estando vivos para no perder
las vitaminas.

Como a los gatos se les llena la garganta de pelo, a éstos se les queda entre los dientes rastros de champú infantil.

y no hay oración
capaz de decidir por mí.
¡oh, señor!, no queda otra opción
y jamás me vuelvo a arrepentir.*


*Oración, Héroes del silencio.

La canción m´as fea del mundo



Zahara, el jueves 27 sobre las diez en Café Teatro. Yo estaré allí.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Yo violé a mi musa. O lo intenté.




Adriano Manzanares






Anoche entré en el armario. No he comentado nada al respecto hasta ahora y no sé muy bien porqué, ya que es una de las mayores desazones que he tenido desde que llegué a esta habitación. El armario.
Todas las noches he estado oyendo voces difusas, un murmullo incesante y denso. Pensé que me estaba volviendo loco, pues esas voces las sentía dentro de mí, en mi mente, producto de mi imaginación. Puede que por eso no escribiera sobre ello, para no admitir mi enajenación.
Hasta ayer por la noche no me atreví a abrirlo.

Dentro vi a la dueña de mi locura, la mujer sobrenatural de ma´s de veinte voces.

Al acercar mis manos sobre a su pecho, mis uñas crecieron como hiedra y le cubrieron por completo.
Era mi musa, era Dafne. Era hiedra, parte de mí; es mía.
Nunca he visto algo tan bello.

Quise que fuera ma´s mía, MA´S PARTE DE Mí. Quise cubrirla, rociarla, alimentarla de mi vientre y mi sexo, pero ya casi no me quedaba vida humana (¡a mí!) porque yo por completo también me estaba convirtiendo en hiedra.

Y entre mis hojas como guerrilleros aparecieron amenazantes decenas de hormigas y arañas. Arañas que se encaminaron hacia mi rostro y ocuparon mi boca, apartando con sus patas mis dientes, anidando en las encías.

La sangre que caía de mi boca sobre mis hojas despertó en mí una nueva sensación repugnante, como la vergüenza que sientes cuando justo antes de correrte pasa ante ti una imagen que aborreces (o quieres demasiado).

Ese pudor adolescente, ese sentimiento de culpa católico – castrante, despertó mi parte humana y poco a poco fui dejando de ser vegetal. Ella, mi musa, también recuperó su forma, y desnuda cayó al suelo, igual que si hubiera vivido su primer orgasmo.

as entradas/sueños relacionadas con este tema de los bichejos:
- Gus
ano amarillo
-¡Mi madre! ¿Tomas café solo?
- Mosquitos en la boca

viernes, 7 de noviembre de 2008

borracha a las tres

Boomp3.com
Ya no deshojo margaritas. Eso lo hacía cuando era niña, cuando se llamaban chiribitas. Porque sí, se llamaban así. Las pequeñas chiribitas, las grandes margaritas.
Lo hacía en el patio de mi abuela, que ahora es nuestro.

Me recojo el pelo en mil trenzas que arrancan la raíz. Soy calva, aunque no te des cuenta. No, no me queda un solo pelo.

Vivo en un rincón repleto de moho y vaho ennegrecido por cada segundo que paso contigo. Un vaho tan denso como la nieve que se acumula en mi bolsillo. Riego las piedras con coca cola para que revivan, porque sé que un día estuvieron vivas. Lo dicen. Me miran. Las pinto. Las coloreo con ceras, aunque su aspecto, por mi parte, cada vez sea ma´s superfluo. Sera´porque es lo único que pretendo conseguir. Algo fuera, algo fuerte.

Me miento. Miéntome y a todo el universo, porque todos quieren creer algo que no llega a lo real. Sólo es... sobrenatural. Como mis pechos. Se esta´n volviendo transparentes, como pla´stico, gelatina.

Tiemblo. Me pierdo entre hipérboles de hachís. Entre hierba que se cuela entre mis ojos. No me dejan ver.

Veo. ¿Tinieblas? No, eso que se lo coman los que dicen ser góticos y todos sus derivados. Yo escucho a Christina Rosenvinge y digo que “tu boca es mi perdición”. Aunque no me creas.

Tu boca es mi perdición. Quiero perderme.

Visto con mi camisón. Ese camisón con el que me presenté hace ya dos años en novatadas, cuando las veteranas nos mandaron bajar en pijama. Sólo yo iba con camisón. Puede que porque nunca quise ser igual que el resto, y ahora que por fin soy oficialmente diferente una parte de mí quiere ser igual, como los dema´s.

Chorradas. Son todo. Todo son estupideces, y me canso de todo. Quiero que todos sean como yo pero quiero ser distinta. No quiero que todos compartan mi opinión. Ayer salté de alegría en el salón porque Obama fue nombrado presidente. No es tan importante su color de piel, la cuestión es que es demócrata. Pero ¿qué? Parece que nos sea indiferente. Yes, we can.

Judith, que estudia enfermería, me dice que mientras un paciente esta´sedado, pero consciente, dos compañeras suyas bailotean por la habitación gritando “yes, we can”. ¿Qué piensa el paciente? Marta tiene un marcapasos.

Me miro en el espejo y no, no hay reflejo. Me duelen los pa´rpados intentando describir el acertijo. Quién es esa cosa verde que se asoma por el cristal. Ello dice ser el antigo inquilino, yo me reclino hacia atra´s, haciendo una “c” con la columna vertebral. No me duele nada que no sea el equilibrio. El miedo se ha evaporado convertido en sal. Creo que he logrado el espíritu (del viento).

Me rechinan los dientes al pensar en el delirio de la arena. En su angosta espesura al ponerse una sobre otra. Castillos derruidos por el mar. Por su sal.

Mienten los telediarios, miente mi mente, menta poleo en una taza de café. Caliente.

jueves, 6 de noviembre de 2008

we can



¡Ya tenemos Internet!
Después de llamar mil quinientas veces a Orange, logramos contactar con un teleoperador decente que nos dijo paso a paso cómo configurar nosotras mismas el adsl.
¡¡Qué ganas tengo de denunciar a Telefónica!!

miércoles, 5 de noviembre de 2008

He llorado como una Magdalena viendo Caótica Ana.

Soy feliz. Soy feliz porque soy independiente, o eso parece. Me he convertido en un personaje de Al Salir De Clase que comparte piso con dos amigas, va a clase por las mañanas, a trabajar por las tardes y de fiesta por las noches. Y me siento feliz, aunque no tengo un puto duro.

Y encima vienen los de Telefónica a robarme y los de Orange a vacilarme. Y viceversa.

Contratamos el adsl de 20mb de Orange. Ese que icluye el adsl de hasta 20mb, el pack incial de TV, las llamadas a fijos nacionales y el mantenimiento de línea con Orange. Bueno, pues esto de “todo con Orange” no es exactamente así. Para empezar teníamos que dar de alta la conexión de teléfono con Telefónica y pagar treinta euros a esa querida compañía verde y azul. Y así es como tuvimos telefonía fija con Telefónica durante veinte días, hasta que el viernes vino un técnico de Orange y nos puso el esperadísimo Internet y los canales de televisión. Quitó el teléfono fijo de donde estaba y lo conectó al router de Orange. El técnico me dijo lo siguiente, o algo similar: “hasta dentro de un mes más o menos no tendréis línea con Orange. De momento seguís con Teléfonica, así que tendréis que marcar el prefijo 1052 siempre que llaméis para que las llamadas no os las cobre Telefónica.”

Pues bien. Pero entonces pensé, “espero que no tarden mucho en darnos de alta la telefonía fija con Orange porque no me apetece tener que estar pagando casi quince euros mensuales a Telefónica por el mantenimiento de línea.”

El técnico se fue y yo fui feliz porque tenía Internet. Vicio, vicio.

Pero, ¡oh! El teléfono ya no recibía llamadas, y, por mucho prefijo que marcáramos, tampoco podíamos realizar llamadas. Así que llamamos a Orange y le comentamos nuestro problema. La teleoperadora nos dijo que como aún tenemos la línea con Telefónica tenían que solucionarnos el problema ellos. Llamamos a Telefónica.

El martes volvió el técnico de Telefónica. “Normal que no podáis recibir ni realizar llamadas, porque tenéis el teléfono conectado al router de Orange, con quienes aún no tenéis línea. Si lo conectáis a la toma de teléfono que hay en la entrada, como lo teníais antes, sí que os funcionara´, porque con Telefónica sí que tenéis línea.” Y el técnico quitó el teléfono del router.

“Son 9’50€ por el servicio técnico y 50€ por el desplazamiento”. Me dice el hombre. 59 € de nada, apenas. “Pero como el fallo es de Orange, puedes no firmar, como que no esta´s conforme, y llamar a Orange para que nos paguen ellos”. Y yo no firmo, y el técnico se va, y nosotras nos quedamos sin Internet.

Sin fijo y sin Internet. Qué vida ma´s triste.

Llamamos a Orange y le comentamos lo ocurrido a una teleoperadora muy simpática. “Normal que no os funcione Internet, porque, al desconectar el teléfono fijo del router, el de Telefónica os ha desconfigurado todo. Tenéis que llamar a Telefónica y poner una queja por el servicio técnico.”

Llamamos a Telefónica. Volvemos a comentar lo que pasa, y que queremos poner una queja. Después de marearme con un tiroliro insportable durante una eternidad, la chica me dice que como es cosa del servicio técnico tengo que llamar al 1002 y poner una queja porque el técnico no sólo no nos ha solucionado el problema con el fijo, sino que también nos ha desconfigurado el adsl que tenemos contratado con otra compañía. También me dice que no me preocupe por los sesenta euros, que nos los cobrara´n mediante transferencia bancaria y que, en cuanto eso ocurra, llamemos a Telefónica para que nos los devuelvan.

Llamamos al 1002. Ponemos la queja. La teleoperadora nos dice que no tienen porqué solucionar los problemas que tenemos con otras compañías. ¡Joder!

Llamamos a Orange. Todo. Le contamos hasta nuestra vida. Todo, coño, todo, y que estamos hasta el coño de que se estén pasando continuamente la puta pelota.

Creo recordar que nos dijo que enviara´n a un técnico para que nos solucione el problema sin cobrarnos nada. Pero no sé si creérmelo.

Creo que quiero darme de baja.

Si quieres ver otro problema que tuve con la conexión a Internet, pincha aquí.

martes, 4 de noviembre de 2008

Zapatos Blancos

Versión 1:



"Calzados Luis
(del parque del Cerillero de Gijón)
Precisan contactos con la señora que compró a su marido unos zapatos del 41 (en color blanco) el 17 de marzo con motivo del Día del Padre. Por asunto de vida o muerte."



Luis Padre, el de los zapatos. Aquel señor mayor que tenía una zapatería en el parque del Cerillero, aquí en Gijón. Sí, ese viejo cascarrabias, qué mala leche tenía el muy cabrón. Su hijo, Luis hijo, no tanta. Bueno, ninguna. Menudo sinsustancia era Luis Hijo, Madre Santísima. Ya sabía todo el barrio lo tonto que era el pobre. Todas las semanas Luis Padre ponía un anuncio en el periódico. Un anuncio de la tienda, nada del otro mundo. Luis Hijo, que era bastante ignorante, pensaba que por aparecer el nombre de la tienda cerca de los anuncios de contactos, ya tenían algo de prestigio. Tan famosos como los travestidos y las prostitutas de los otros anuncios, que eran de renombre. No todas las putas aparecen en los diarios, claro que no. Luis Padre, sabiendo bien como sabía que la imaginación de su hijo no tenía límites, cuidaba siempre de que no fuera él quien llamara al periódico. Luis Hijo, por su parte, no veía el momento oportuno para quitarle el teléfono a aquel viejo autoritario y castrante. Quería aprovechar esa ventana al mundo para crear historias, pinchar a la gente de Gijón y sacarles un poco de la rutina dominical. Hoy no sólo venderemos zapatos, hoy exprimiremos la imaginación de los habitantes de Gijón.



Luis Padre un día murió, como suelen hacer los padres. Murió, pero no se sabe bien cuándo. Y, ojo, que no se sabía porque el tonto de su hijo no dijo nada. Se encuentra enfermo, ha salido, decía cuando preguntaban por él en la zapatería. No sé si porque realmente la cabeza no le daba para más o qué, pero ni mu. Y el padre en la trastienda entre hormas y tacones. Fue por aquel entonces cuando apareció aquel famoso anuncio en el periódico:



"Calzados Luis (del parque del Cerillero de Gijón) Precisan contactos con la señora que compró a su marido unos zapatos del 41 (en color blanco) el 17 de marzo con motivo del Día del Padre. Por asunto de vida o muerte."



Madre Santísima, la que se montó entonces. La cantidad de mujeres que fueron a la zapatería. Tal vez Luis Hijo, al poner el anuncio, no pensó que fueran tantas las mujeres que regalaran zapatos (blancos) a sus maridos por el Día del Padre. Y no fueron tantas, la verdad. No, qué va. Muchas (y muchos) iban por el morbo, borrachos de curiosidad. No son tantos los hombres que calzan un cuarenta y uno.



Y no fue sólo una vez, qué va. No, no, el muy tonto lo publicó más veces, con alguna variante, pero el mensaje venía a ser el mismo. Y Luis Hijo atolondrado, riendo a carcajadas cada vez que entraba una mujer diciendo ser la del anuncio. Hasta que la curiosidad de los gijoneses se extendió hasta la trastienda y alguien vio, puede que un hombre con zapatos blancos, al pobre diablo Luis Padre convertido en trozo de carne putrefacta entre botines y tapas.







Versión 2:





"Calzados Luis
(del parque del Cerillero de Gijón)
Precisan contactos con la señora que compró a su marido unos zapatos del 41 (en color blanco) el 17 de marzo con motivo del Día del Padre. Por asunto de vida o muerte."







Creo que soy yo esa mujer. La mujer de la que habla en el anuncio. Qué locura. Si mi marido lo supiera. ¡a saber! Igual lo sabe ya, seguramente, pero se mantendrá callado, como siempre. No hay quien lo levante del sillón. Me parece pequeño en comparación al zapatero. El del anuncio, sí, ¡ ay! Ese sí que es un hombre, y no éste. Qué desperdicio. Qué pies tan pequeños. Parece una mujer. En qué estaría yo pensando. Sí, tengo que ser yo. Por un asunto de vida o muerte. ¡Cómo para no! A saber cuánto me llevé. No me acuerdo, un buen puñado. Me río yo sola, madre mía. Menudo hombre el marido mío, ¡yo que pensaba que la cocaína daba dinero! Y lo da, sí, lo da, claro que sí, ¿pero felicidad? Coño, sí, claro. Claro que la da, si no de qué voy a estar casada con este desperdicio. Pero qué ingenuo el zapatero. Los zapatos, los zapatos blancos, dice, ¡ja! Ese lo que quiere es mi dinero, y si no, ¿qué? ¿Eh? De vida o muerte dice. Anda que... Lo lleva claro, que venga a matarme si quiere, no te digo más, pero a mí que me quiten lo bailao.



Y sí, el anuncio es real:

http://nubiansinger.blogspot.com/2008/11/cosas-que-pasan.html

lunes, 3 de noviembre de 2008

#14 Delirio Histérico

Me toca, me quema, me duele. Sufro. Un poco. Huye de mí, le rodeo con mis brazos. No quiero que escape.

Soy una araña y he picado el anzuelo, que eres tú. Ninguno de los dos hemos ganado, pero tampoco somos perdedores. No sé hasta dónde piensas llegar. Qué te propones, ¿Qué piensas hacer conmigo? Maniatarme y quemarme con cigarrillos hasta que el dolor me haga quebrar en mil burbujas. Qué quieres. Soy el cazador cazado, tu presa, tu esclava, tu muñeca en carne viva. El refugio de tu perversión; tú, lo que siempre he querido tener. El único que me tiene en cintura, el único que me lleva a orgasmos con lagrimas de sangre. El único que me hace morder la almohada para amortiguar un placer tan intenso como desgarrador. El único que me desgarra. Tú, me haces sentir viva poniéndome al lado de la muerte. Rozando el límite, llegando a la línea de meta. Juntos. Eres quien me muerde los labios y penetra hasta llevarme al delirio. Hasta la locura ma's intensa, hasta el grito ma's agónico.

Sólo tú has sabido retenerme, aislarme, alejarme de todo lo que ma's quiero hasta quererte sólo a ti.

431

Boomp3.com
Tengo miedo a que todo se destruya. Un terrible pánico a la efervescencia. Miedo a un final abstracto. No, no temo a lo físico, a lo material. No temo al dolor tanto como al pensamiento. No quiero que termine. Nada. No quiero la nada.


Me desplazo sin rozar el suelo, a través de paredes, fundiéndome en las cortinas (anaranjadas) de mi habitación, y como el rastro de rocío que deja la noche sobre mis hojas, me quedo quieta, esperando evaporarme.

No sé a dónde quiero ir a parar. No sé si quiero parar.

No por el momento.

Y tal vez me he vuelto inmune. A todo. Inmune. Estática y maleable a la vez, como plastilina, como sangre seca bajo las uñas.

Una mueca extraña, un rostro conocido vencido por el desconcierto que provoca un cambio brusco de temperatura. Ahora que llueve todo es contrario a lo que fue. Ahora que el frío vuelve a dejarme un tono violáceo en las manos y agua salada bajo mis pestañas, todo es volátil, silencioso; agua. Ahora es todo tan claro que tengo miedo a que se evapore y, sin embargo, quiero evaporarme yo.

Quiero saltar por la ventana y soplar. Soplar. Quiero volar hasta evaporarme.

¿Quieres estar al tanto de cada nueva publicación? ¡Suscríbete!

Entradas y Comentarios